¿Debemos priorizar la C sobre la A en choque hemorrágico por trauma?

Introducción

  • El 40% de las muertes por trauma son secundarias a la exanguinación
    • Es importante enfocar todos nuestros esfuerzos en el control de la hemorragia y restauración de la perfusión.
  • Evidencia reciente respalda un cambio de paradigma hacia la priorización de la circulación antes del manejo de la vía aérea con intubación en pacientes con lesiones exanguinantes.

Ámbito prehospitalario

  • En el contexto prehospitalario, el enfoque CAB (Circulation, Airway, Breathing), se debe priorizar la circulación antes del manejo avanzado de la vía aérea, es fundamental para los pacientes con hemorragia grave.
  • Importancia del CAB en el ámbito prehospitalario:
    • El control rápido de la hemorragia es el primer paso crítico.
    • Se utilizan torniquetes, dispositivos para hemorragias en zonas de unión (inguinal o axilar) y empaquetamiento efectivo de heridas.
    • En traslados prolongados o interhospitalarios, técnicas avanzadas como el REBOA (Resuscitative Endovascular Balloon Occlusion of the Aorta) son esenciales para estabilizar pacientes con hemorragias no compresibles del torso hasta llegar a un centro de atención definitiva.
  • Restauración del volumen circulante:
    • Una vez controlado el sangrado, se debe priorizar la reanimación hemostática y el restablecimiento del volumen sanguíneo.
    • Esto busca revertir el estado de choque y evitar los efectos adversos de la intubación temprana (hipotensión y parada cardíaca).
  • Evidencia del enfoque CAB:
    • Estudios demuestran que priorizar la circulación mejora parámetros de perfusión, estado mental y control espontáneo de la vía aérea.
    • Además, reduce la necesidad de intubación y sus complicaciones asociadas.

En el servicio de urgencias: La circulación primero, la vía aérea después…

  • Prioridad –> Control de la hemorragia
    • Al llegar al servicio de urgencias, el control de la hemorragia y la estabilización hemodinámica son los objetivos principales.
    • En casos de choque hemorrágico profundo, un bajo puntaje en la Escala de Coma de Glasgow (GCS < 8) no necesariamente refleja una lesión neurológica primaria, sino una hipoperfusión cerebral secundaria a la pérdida masiva de sangre.
      • Se debe restaurar primero la circulación mediante control agresivo del sangrado y resucitación con hemocomponentes, lo que puede mejorar el estado mental sin necesidad inmediata de intubación.
  • Riesgos de la intubación temprana:
    • En pacientes con hipovolemia severa, la intubación precoz puede ser catastrófica:
      • La ventilación con presión positiva disminuye el retorno venoso.
      • Se pierde la vasoconstricción mediada por catecolaminas.
      • Esto provoca colapso cardiovascular y parada cardíaca.
    • La evidencia actual apoya retrasar la intubación hasta después de restaurar la perfusión mediante productos sanguíneos, lo que mejora la supervivencia al restablecer la entrega de oxígeno a órganos vitales.
  • Resucitación hemostática:
    • La sangre total debe ser el líquido de primera elección, ya que proporciona simultáneamente:
      • Capacidad de transporte de oxígeno
      • Factores de coagulación
      • Expansión del volumen intravascular
    • Si no hay sangre total disponible, usar una relación 1:1:1 de glóbulos rojos, plasma y plaquetas.
    • Evitar los cristaloides, ya que causan hemodilución, coagulopatía y acidosis metabólica.
  • Manejo farmacológico durante la intubación (si es inevitable):
    • Preferir ketamina o etomidato por su menor impacto hemodinámico.
    • Evitar propofol, que puede causar hipotensión profunda.
    • Usar dosis bajas de relajantes musculares y, si es posible, administrar hemocomponentes antes de la inducción para reducir la inestabilidad cardiovascular periprocedimiento.
  • Coordinación interdisciplinaria:
    • El éxito de este enfoque depende de la colaboración entre equipos de trauma, urgencias, anestesia y cuidados críticos.
    • Debe existir comunicación efectiva para:
      • Decidir el momento adecuado para la intubación.
      • Priorizar la administración de hemocomponentes.
      • Minimizar complicaciones cardiovasculares prevenibles.

CAB en cirugía e intervencionismo: Circulación primero

  • El principio de Circulation–Airway–Breathing (CAB) se aplica plenamente en el quirófano y radiología intervencionista, priorizando el control rápido de la hemorragia sobre la intubación temprana.
  • Raciocinio fisiológico:
    • En pacientes con hemorragia masiva, cada segundo y cada gota de sangre cuentan.
    • La intubación prematura en un paciente inestable puede precipitar colapso cardiovascular debido a la pérdida de mecanismos compensatorios.
    • El control inmediato de la hemorragia antes de la vía aérea puede ser salvavidas.
  • Estrategias clínicas:
    • Retrasar la intubación hasta lograr estabilidad hemodinámica evita paro peri-intubación.
    • En intervencionismo, preferir sedación profunda sin intubación cuando sea posible.
    • En caso de requerir vía aérea, usar medidas compensatorias previas (p. ej., REBOA) para mejorar la perfusión central antes de la inducción.
  • Cirugía de control de daños:
    • En el quirófano, aplicar “damage control surgery”:
      • Control rápido del sangrado
      • Cierre temporal
      • Reparación definitiva diferida tras corrección metabólica
    • Evitar cristaloides: agravan acidosis, hemodilución y coagulopatía.
    • Preferir sangre total o transfusión balanceada 1:1:1 (plasma:plaquetas:GR).
  • Coordinación anestesia–cirugía:
    • Comunicación constante para sincronizar:
      • Administración de hemocomponentes
      • Estrategia de ventilación
      • Control hemostático
    • Objetivo común: preservar la perfusión y minimizar la pérdida sanguínea.

Implementación del abordaje CAB

  • El enfoque CAB no es una maniobra aislada, sino un paquete integral de reanimación que coordina múltiples acciones para optimizar la supervivencia del paciente politraumatizado.
  • Su objetivo principal es preservar la circulación y evitar muertes prevenibles mediante una secuencia fisiológicamente priorizada.
  • Principios fundamentales:
    • Retrasar la intubación cuando sea posible y mantener la oxigenación con dispositivos alternos.
    • Priorizar la resucitación hemostática (sangre total o transfusión balanceada) y evitar cristaloides.
    • Fomentar la colaboración temprana entre trauma, anestesia, cuidados críticos y emergencias.
    • Integrar los esfuerzos prehospitalarios, de urgencias, quirúrgicos e intervencionistas bajo una misma estrategia.
  • Estructura operativa:
    • Circulation (C):
      • Control inmediato del sangrado: torniquetes, empaquetamiento, apósitos hemostáticos.
      • Uso de REBOA en hemorragia no compresible.
      • Iniciar sangre total o transfusión 1:1:1
      • Evitar exceso de cristaloides → riesgo de coagulopatía dilucional.
      • Involucrar al equipo quirúrgico desde el inicio.
    • Airway (A):
      • Retrasar la intubación hasta iniciar la resucitación.
      • Emplear oxigenación pasiva, dispositivos supraglóticos o sedación controlada.
      • Evitar relajantes musculares hasta optimizar volumen circulante.
      • Usar agentes con menor impacto hemodinámico (ketamina, etomidato).
    • Breathing (B)
      • Implementar ventilación protectora (volúmenes bajos, hipercapnia permisiva).
      • Considerar ventilación no invasiva si es apropiado.
      • Optimizar la perfusión antes de iniciar ventilación con presión positiva.

Conclusiones

  • El cambio de paradigma hacia la priorización de la circulación sobre la vía aérea en pacientes con trauma exanguinante está respaldado por una creciente evidencia que indica una mejor supervivencia y una reducción de la hipotensión posterior a la intubación.
  • El enfoque Circulación, Vía aérea y Respiración (CAB) no es una intervención única, sino un conjunto de medidas que incluye la resucitación temprana con sangre y hemocomponentes, el control del sangrado y un manejo cuidadoso de la vía aérea.
  • Implementar un enfoque CAB primero en los entornos prehospitalario, de urgencias y quirúrgico se alinea con las estrategias modernas de reanimación, garantizando que el control de la hemorragia y la restauración de la perfusión sigan siendo el foco principal en la atención inicial del trauma.
CIEMER

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